Torreblanca, lugar de parques naturales

Torreblanca, lugar de parques naturales

La localidad de Torreblanca se encuentra situada al norte de la provincia de Castellón,  enmarcada por dos parques naturales que le confieren un importante valor ecológico.

Presenta un paisaje típico de costa, con una cordillera al fondo, de poco más de 200 metros sobre el nivel del mar, que mantiene el clima temperado durante todo el año.

El municipio dispone de una playa natural, menos concurrida, y dos urbanas, amplias y de arena fina. Debido a la calidad de sus aguas y a la variedad y buen estado de los equipamientos existentes, estas últimas cuentan con Bandera Azul.

Uno de los lugares más destacables de Torreblanca es el Parque Natural del Prat. Se trata de una pequeña franja de terreno, una zona húmeda litoral, compuesta por marismas y pantanos. En él se pueden encontrar una gran comunidad de aves y otras especies autóctonas del territorio. Debido al gran valor medioambiental del parque, en 1989 fue declarado espacio protegido.

El parque tiene habilitadas varias rutas costeras y de montaña, que se pueden recorrer a pie o en bicicleta, y que lo conectan con las playas y los parques naturales de Serra d’Irta y del Desert de les Palmes.

Torreblanca fue instaurada como municipio en el siglo XIII, aunque toda la costa ya era frecuentada por los romanos unos 1200 años antes.

El municipio, y prácticamente todo el Mediterráneo, fue el blanco de los ataques piratas durante los siglos XIV y XV. Es por eso que se construyeron torres de vigilancia en diferentes puntos estratégicos a fin de avisar a la población. Aún se conservan algunas de ellas, como la de Torrenostra y la de Cap i Corp.

Un paseo por la villa permite descubrir su patrimonio arquitectónico, donde predominan los monumentos de tipo religioso, todos ellos declarados Bien de Interés Cultural. Uno de ellos es la Iglesia de San Francisco, de estilo gótico y construida en el siglo XIV. Al formar parte del recinto fortificado, era un edificio usado para la defensa de la población.

La Iglesia Parroquial de San Bartolomé, es de especial interés, no sólo por su arquitectura, sino porque conserva un cuadro del siglo XVII que representa el ataque pirata que sufrió la localidad en 1397 y que ha sido catalogado como Patrimonio Histórico Valenciano. Por último, caminando por el casco antiguo, se llega al Calvario, un sendero en zig-zag que asciende hasta la ermita donde se halla la capilla del Santísimo Cristo del Calvario.

Torreblanca cuenta con una amplia oferta hostelera, cuyos locales ofrecen platos de la gastronomía local. La cocina de la zona se basa en productos de la tierra y del mar, teniendo el arroz como ingrediente principal y donde no puede faltar la típica paella valenciana, la olla torreblanquina o los «pastissets de Sant Antoni».

Todos estos productos también forman parte de algunos de los mercados y ferias que tienen lugar en el municipio. El mercadillo medieval de semana santa es uno de ellos.

En cuanto a las fiestas populares, es costumbre que durante el carnaval se lleve a cabo la «enfariná», en la que la gente disfrazada va por la calle tirándose harina. Torreblanca, a raíz de su tradición teatral que se remonta a casi cuatro décadas, también organiza La Passió durante el Jueves Santo en varios escenarios al aire libre.

Y para dar la bienvenida al verano, se celebra la «Baixà en carro». Se trata de bajar en carros y carretas hasta la playa de Torrenostra como símbolo de las costumbres más antiguas de Torreblanca.