Llanes, entre mar y montaña

Llanes, entre mar y montaña

Este antiguo pueblo marinero se encuentra situado en la provincia de Asturias, a medio camino entre Oviedo y Santander.

Parte del encanto de Llanes radica en su geografía. Por un lado, la villa está bañada por el mar Cantábrico, mientras que en sentido opuesto está flanqueada por la Sierra de Cuera y, a pocos kilómetros, el Parque Natural de los Picos de Europa. Así que el visitante puede disfrutar en un mismo día del mar y de la montaña. Esto da lugar a la práctica de una gran variedad de actividades: senderismo, rutas a caballo, quads, descenso de cañones, alquiler de canoas, etc.

Llanes es el municipio asturiano que cuenta con más playas, unas 30, repartidas a lo largo de 56 kilómetros de litoral y en las que la vegetación prácticamente llega a la orilla. La gran mayoría son de fácil acceso y las hay para todos los gustos: urbanas, pequeñas y menos concurridas, de arena o de piedra, con o sin río, etc.

Algunas cuentan con la distinción de Bandera Azul y otras además, como las de Toró y Cámaras-Palombina, tienen la Q de calidad.

La historia de Llanes está muy presente en cada rincón del municipio. Su casco antiguo, que ha sido declarado conjunto histórico-artístico por el buen estado de conservación y su valor cultural, está rodeado por una muralla que data del siglo XIII. Incluso la Oficina de Turismo está situada en un torreón medieval.

Además, en el municipio se conservan una gran cantidad de «casas de indianos», lo que constituye una muestra del legado de la emigración a las américas durante los siglos XIX y XX, donde muchos hicieron fortuna, principalmente en México. De hecho, gran parte de las construcciones, como carreteras, cementerios, iglesias, boleras y hospitales fueron financiadas con dinero americano.

Pero la historia de Llanes se remonta a mucho tiempo atrás, a la prehistoria. Por toda la zona se han hallado cuevas que muestran que durante los períodos paleolítico y neolítico fue una de las áreas de mayor densidad de población de Europa.

Parte de su historia queda reflejada en las numerosas fiestas populares que tienen lugar durante el año. Las celebraciones van acompañadas de bailes y danzas muy característicos, que se remontan a tiempos antiguos. Entre ellos destaca el Pericote, una danza ritual a ritmo de tambores y gaitas, de las más antiguas de la península y de la que se cree tiene origen celta.

Pasear por el pequeño puerto pesquero de Llanes abre las puertas a su gastronomía.

En Asturias está muy enraizada la elaboración de sidra y la cultura del «quesu». La Sierra del Cuera y los valles dan lugar a la elaboración de unos quesos únicos que se sirven en tablas en todos los restaurantes y sidrerías.

Su pasado pesquero también está presente en las mesas con platos a base de pescados y mariscos, entre los que se encuentran las anchoas llaniscas, elaboradas de forma artesanal.

Y no puede faltar la tradicional fabada o postres típicos como los frixuelos, las casadielles o el arroz con leche.

Es en el mismo puerto donde se encuentran Los cubos de la memoria. El artista vasco Agustín Ibarrola pintó los cubos de hormigón del espigón, una de las mejores obras de arte público en el que aparecen representados la historia y la cultura de Llanes.