Comillas, el encanto de una villa

Comillas, el encanto de una villa

Comillas es una localidad situada en la provincia de Cantabria y conocida como la «Villa de los Arzobispos», ya que en ella nacieron cinco prelados durante la Edad Media.

Goza de un encanto especial, con calles empedradas, casas que conservan los escudos de su linaje y rodeada por un bello paraje natural.

Así mismo, puede presumir de ser el primer municipio de la península que contó con alumbrado público, instalado en 1881 a instancias del Marqués de Comillas.

Asentada sobre colinas y custodiada por los imponentes Picos de Europa, Comillas se enmarca dentro del Parque Natural de Oyambre gracias al valor ecológico de su costa. El litoral es accidentado y ofrece un paisaje donde predominan los acantilados y las calas, y en el que se hallan la playa de arena del municipio, las dunas de Oyambre y un estuario, la Ría de la Rabia, que comparte con la población vecina de Valdáliga.

La zona también cuenta con toda clase de alojamientos, desde hoteles y apartamentos hasta lugares de acampada y casas rurales. Además, dispone de una variada oferta de actividades de ocio para conocer y disfrutar de este paraje idílico.

Una de ellas es el senderismo, mediante el que se puede recorrer el litoral hasta la Ría de la Rabia, o bien seguir las rutas de interior que conducen al monte Corona. Al contrario de lo que se pueda pensar, se trata de una extensa masa forestal de pinos y eucaliptos, de no más de 300 metros de desnivel, en el que también se halla el único robredal autóctono de la costa cántabra.

Los diversos claros que existen hace de este monte un lugar ideal para pasar un día de campo en familia.

Pero la costa de Comillas también invita a practicar deportes acuáticos, entre los que se incluyen  la vela, el submarinismo, el windsurf, las regatas o la pesca de anzuelo en los acantilados.

La población cuenta con un puerto pesquero y se dedica, además de a la pesca, a actividades propias del litoral, como son el marisqueo y la recolección de la caloca, una alga que las corrientes arrastran hasta la costa de las playas del Parque Natural de Oyambre.

Su centro urbano alberga la gran mayoría de bares y restaurantes, en los que se pueden degustar los platos más característicos de la gastronomía comillana, como las sopas de pescado y marisco o el plato más famoso, el sorropotún, un guiso elaborado con bonito, patatas, cebolla, pimiento y tomate.

Su patrimonio histórico ha convertido a Comillas en un lugar de referencia desde el punto de vista arquitectónico. Se remonta a la época paleolítica, como lo muestran las pinturas rupestres halladas en las cuevas de La Meaza.

Pero son las construcciones del siglo XVIII y XIX las que más abundan. Prueba de ello son la plaza vieja, la iglesia parroquial, algunas casas del centro de arquitectura popular y edificios modernistas. Los más destacados de esta corriente son El Capricho, un palacio diseñado por Antonio Gaudí; el Palacio de Sobrellano, también conocido como Palacio del Marqués de Comillas; y la Universidad Pontificia, con evidente influencia mudéjar.

Una curiosidad de Comillas es su Ruta del Cine. La villa ha sido el plató  cinematográfico de 21 películas, la primera, en 1933. Directores de renombre como Narciso Ibáñez Serrador, Pilar Miró, Juan Antonio Bardem, John Dereck o Albert Camus rodaron aquí sus largometrajes.

A través de esta ruta se recorren diez localizaciones, cada una identificada con la película que se rodó.