Blanes, en el umbral de la Costa Brava

Blanes, en el umbral de la Costa Brava

La puerta de entrada a la Costa Brava se encuentra en Blanes, un municipio situado al sur de la costa de Girona que posee como marca identificadora Sa Palomera, una gran roca que se adentra en el mar y que separa la gran playa de Blanes del resto del litoral gerundense.

El municipio cuenta con una importante oferta hostelera para disfrutar de la gastronomía catalana, basada mayoritariamente en los productos del mar y que tiene como protagonista indiscutible a la gamba de Blanes.

Pescado y marisco llegan cada tarde a la lonja para ser subastados y llevados a las cocinas, donde se elaboraran platos típicos de la costa catalana como el suquet de peix y los arroces.

A pesar de ser muy turístico, Blanes es un lugar tranquilo donde conviven la tradición y la modernidad, un lugar diseñado para pasar unos días en familia. De hecho, fue la primera ciudad de la Costa Brava en recibir el Certificado de Destinación Turística Familiar en el año 2007.

Blanes dispone de cuatro kilómetros de litoral, entre los que se encuentran playas y calas de aguas limpias y arena fina o gruesa. Muchas de ellas reciben cada año la Bandera Azul por su calidad y servicios. En ellas se puede practicar todo tipo de deportes acuáticos, desde submarinismo para descubrir los ricos fondos marinos, hasta paseos en barco, pasando por el esquí náutico, la vela o el remo.

La geografía de Blanes ofrece la oportunidad de disfrutar de la naturaleza de diferentes formas. Al recorrer el litoral por el camino de ronda se pueden apreciar las formas caprichosas que adoptan las rocas de los acantilados. Mientras que los paseos, a pie o en bicicleta, por la montaña que rodea la costa adentran al visitante en los bosques de pino mediterráneo, donde se pueden descubrir lugares de gran belleza natural. Algunos de ellos son los jardines Marimurtra y Pinya de Rosa, que albergan decenas de ejemplares vegetales procedentes de los cinco continentes, entre ellos una colección de cactus.

Blanes fue siempre un pueblo de pescadores y pasear por su casco antiguo, lleno de casitas blancas típicas de la costa, es prueba de ello. Pero el legado cultural y arquitectónico de la ciudad es bastante más amplio, gracias a los restos que dejaron las civilizaciones que la ocuparon.

En la parte más alta de la ciudad se puede contemplar el Castillo de Sant Joan, construido en el siglo XI para defender a la ciudad de los ataques piratas. También existen edificios de estilo gótico, datados de los siglos XIV y XV, como la Iglesia de Santa María o la Fuente Gótica, única en su estilo en el arte catalán.

Blanes es conocida a nivel internacional por dos acontecimientos que tienen que ver con sus fiestas populares y que atraen a un gran número de turistas cada año.

Los primeros días del mes de junio la ciudad se visten de flores. Varias calles del municipio se engalanan con alfombras de pétalos naturales, creando bonitos diseños para celebrar la fiesta del Corpus. Pero la atracción turística por excelencia es la que reúne a miles de personas en la playa para contemplar un espectáculo pirotécnico durante la Fiesta Mayor de julio. Se trata del Concurso Internacional de Fuegos Artificiales, considerado uno de los mejores de Europa y donde especialistas de todo el mundo muestran auténticas obras de arte de luz y color.